KRUGER: itinerario

Observar a la naturaleza y los animales salvajes en libertad es algo imprevisible por lo que no hay dos días de safari iguales. Recomendamos un mínimo de tres días enteros en el Kruger.

Nosotros hicimos cuatro noches repartidas de la siguiente manera: Pretoriuskop, una noche, Skukuza, dos noches y Satara, una noche.

Aunque íbamos a hacer una quinta noche en el campamento de Olifants la cambiamos por pasar una noche en una de las reservas privadas del Kruger, concretamente en Mostwari Private Game Reserve.

Os contamos los detalles de nuestra experiencia en el Kruger.

DÍA 12. Llegada al Kruger

Sábado 26 de octubre de 2019

Estamos en Pongola, una localidad pequeña muy cercana a la frontera con Suazilandia, donde hemos dormido en un hotel muy acogedor, Dive Inn Guesthouse, pero como el tejado era de chapa, la fuerte tormenta que ha habido esta noche retumbaba como si se fuera a acabar el mundo, por lo que no hemos dormido muy bien.

Desayunamos el típico English Breakfast y a las 8 de la mañana ponemos rumbo al Kruger.

Durante los 425 kilómetros que conducimos hasta el Kruger por fin comenzamos a ver un paisaje más africano, con aldeas y pueblos como esperábamos, con casas más desperdigadas, calles sin asfaltar…

Seguimos viendo mucha gente andando por la carretera y haciendo autostop.

En un momento dado vemos la señal «Crime alert! Don’t stop» curiosamente era una zona en la que, durante muchos kilómetros, no había ninguna población, apenas circulaban coches y sólo había bosque. No vimos nada raro ni nos cruzamos con nadie.

Pagamos un peaje de R93 y echamos gasolina a unos 50 kilómetros del Kruger aunque al mismo precio que luego vimos dentro.

Cuando ya estamos cerca nos damos cuenta que Google nos indica mal la puerta de acceso, pero no tiene pérdida porque está perfectamente indicado con señales.

Puesto que el alojamiento de la primera noche lo teníamos en Pretoriuskop nosotros entramos por la Numbi Gate, vamos a recepción y rellenamos un formulario con nuestros datos y el número de la reserva hecha desde la web de SanPark, nos piden también la llave del coche para hacer registro del mismo.

Campamentos (cuadrados azules) y puertas del Kruger (círculos amarillos)

Este trámite cuesta tan sólo dos minutos, pero nosotros tenemos a un profesor que ha entregado 26 solicitudes de sus alumnos y estamos esperando más de media hora.

Nos dan un pequeño folleto sobre el Kruger en el que ni siquiera está el mapa del parque y ahí nos grapan un resguardo de papel, enseñamos el resguardo a los guardias de seguridad, nos registran el coche y continuamos.

Después de pasar la puerta nos dirigimos al campamento de Pretoriuskop, que está a 9 kilómetros, y hacemos el check in, tan sólo tenemos que presentar el resguardo que nos han dado previamente.

Nos dan la llave de la habitación, picamos algo rápido y como son las tres de la tarde decidimos salir de nuevo por la puerta y empezar nuestro safari por libre.

Enseguida vemos las primeras cebras, impalas y hasta un búfalo solitario, pero el paisaje que vemos es un tanto desolador, más de la mitad del terreno que vemos está quemado y la otra mitad realmente muy seco, no nos lo esperábamos así.

Cebras en el Kruger

Un poquito antes de las seis de la tarde, hora límite para todos los campamentos, llegamos a Pretoriuskop, pasamos por la tienda y nos vamos a nuestro Hut.

DÍA 13. De camino a Shukuza

Domingo 27 de octubre de 2019

Nos levantamos a las 5 de la mañana, desayunamos algo y salimos a las 5.30 por la puerta del campamento, echamos las llaves al cajetín y ponemos rumbo a Skukuza.

Hay 21 grados y esta noche ha llovido bastante pues hemos oído tronar fuertemente, vamos por la carretera principal y aleatoriamente nos metemos por alguna secundaria, sobre todo si marca la posibilidad de alguna charca.

En todas las tiendas de los distintos campamentos existe la posibilidad de comprar un pequeño folleto, de unas 10 páginas, en el que aparece el mapa del parque y el listado de animales que se pueden encontrar en el Kruger.

Nosotros finalmente no lo compramos, la verdad es que el Kruger está perfectamente señalizado, encontrando información en cada intersección.

De camino a Skukuza nos encontramos con un Hide, es una construcción desde la cual se pueden observar en silencio a los animales, mayormente aves que se acercan a la charca. Muy recomendable.

Hide

A las diez de la mañana llegamos a Skukuza, hacemos el check in, pero no nos dan la llave (hasta las 14 horas no entregan las llaves) y tomamos un café y un yogurt por R51.

A las 11.30, a pesar de los 40 grados que marcaba el coche, decidimos salir de nuevo a seguir buscando animales.

Las temperaturas máximas para Octubre suelen ser 30 grados y las mínimas de 18 grados, pero tuvimos dos días en el que el calor fue asfixiante llegando a marcar el coche (y no en parado) 48 grados.

Nada más salir del parque tuvimos uno de los mejores momentos que nos ha dado este safari por libre, una manada de más de 40 elefantes, de todos los tamaños, cruzaron delante nuestro.

Ver animales es cuestión de suerte y cuestión de segundos, pues aunque eran muchos cruzaron muy rápido, después estuvieron un rato andando paralelos a la carretera, los fuimos siguiendo y volvieron a cruzar delante de nosotros. Impresionante, inolvidable.

Manada de elefantes en el Kruger

Regresamos al campamento, comemos una ensalada, dos platos de carne y postre en el restaurante de Skukuza, bastante bien y a un precio muy razonable R510, mientras vemos a un lado a una pequeña familia de elefantes cruzar el río y al otro lado, un elefante macho y a un búfalo juntos.

Vistas desde el restaurante de Shukuza

Después de comer cogemos la carretera que va hacia el campamento de Malelane y volvemos a ver muchos elefantes, hienas y hasta un rinoceronte.

Lo que también vimos son muchas tortugas andando por la orilla de la carretera.

Un poquito antes de la seis regresamos al campamento, pasamos por recepción a coger la llave de nuestro alojamiento, visitamos la tienda, que es la más grande de todas las que vimos, y nos vamos a nuestro tent.

DÍA 14. Shukuza – Cocodrile Bridge

Lunes 28 de octubre de 2019

Puntuales a las 5.30 echamos las llaves al cajetín, esta noche volveremos a dormir en Skukuza, pero tenemos que cambiar de alojamiento, salimos por la puerta del campamento y el coche ya marca 27 grados, hoy va a ser otro día de mucho calor, por suerte no tenemos que salir del coche.

Ponemos rumbo a Cocodrile Bridge para explorar la parte sur del parque y al poquito nos encontramos con una manada de leones que caminan paralelos a la carretera y en un momento dado decidieron pasear entre los coches.

Según nos vamos acercando a Lower Sabie el paisaje cambia totalmente, llevábamos kilómetros sin ver ningún animal y de repente en el río una manada inmensa de búfalos, cebras y ñus.

Búfalos en el Kruger

A las 10.15 de la mañana llegamos a Cocodrile Bridge, uno de los campamentos más pequeños del Kruger en el que no hay restaurante, pero sí una pequeña cafetería, donde nos tomamos un café y aprovechamos para estirar las piernas.

De camino a Lowe Sabie, donde pararemos a comer, vemos un puente a mano derecha que simplemente cruzamos para ver de cerca unos hipopótamos que estaban fuera del agua, también vemos un cocodrilo algo más camuflado.

Hipopótamos en el Kruger

Después de comer cogemos la carretera principal asfaltada y ponemos rumbo a Skukuza donde llegamos a las 17.30, vamos a recepción a hacer el check in, pasamos por la tienda a comprar unas cervezas, un koeksister para desayunar y algunos regalitos, echamos gasolina y nos vamos a nuestro bungalow.

DÍA 15. Rumbo a Satara y Olifants

Martes 29 de octubre de 2019

De nuevo puntuales a las 5.30 echamos las llaves al cajetín y ponemos rumbo a Satara, nuestro último alojamiento en el Kruger.

A las 8 y prácticamente a mitad de camino entre Skukuza y Satara encontramos una pequeña tienda y una cafetería que nos vienen perfectas para desayunar y estirar las piernas.

Además de la preciosa decoración del sitio y de la tienda, en la cafetería (horario de 7 a 16 horas) venden pastelitos de hojaldre recién hechos y compramos un par para la cena, además de encontrar, por fin, la Milktart uno de los postres típicos de la gastronomía sudafricana.

Cafetería del Kruger

A las 10.50 llegamos a Satara, pero como vamos bien de tiempo, desafortunadamente no hemos visto grandes avistamientos, decidimos ir a comer a Olifants.

Cuando llevamos pocos kilómetros vemos bastantes coches parados así que sabíamos que algo importante pasaba. ¡No era para menos! Una leona estaba sentada bajo un árbol con el ñu que acababa de cazar, mientras unas hienas y varios buitres acechaban.

Estuvimos observándoles un rato y continuamos el camino hacia Olifants.

Antes de llegar al campamento se atraviesa un puente en el que, como curiosidad, está permitido bajarse entre unas marcas establecidas.

A las 13 horas entramos por la puerta del campamento y decidimos echar gasolina antes de ir a comer y ¡menos mal! el propio empleado de la gasolinera nos avisó de que teníamos una pequeña rama clavada en la rueda, la quitó, hinchó los neumáticos y efectivamente la rueda estaba pinchada.

Pinchazo en el Kruger

No le costó más de quince minutos reparar el pinchazo ya que como nos dijo: «esto pasa todos los días». La verdad tuvimos una suerte enorme de que se diera cuenta y que nos pasara cerca de un campamento. Nos cobró R120 (unos 7 €) y le dimos propina.

Comimos en Olifants para poder observar las famosas vistas del río, pero debido a la escasez de agua, nos parecieron mucho más bonitas las del restaurante de Skukuza.

A las tres en punto ponemos rumbo a Satara y el camino de vuelta fue de lo más entretenido volvimos a ver a la leona y a su ñu que no se había movido del sitio y vimos, además, avestruces, ñus, cebras, algún elefante y muchas, muchas jirafas.

Jirafas en el Kruger

Al llegar a Satara pasamos por recepción para hacer el check in, como además era nuestra última noche en el Kruger nos dieron la documentación necesaria para abandonar el Kruger que graparon en el folleto que nos dieron el primer día.

Además, como habíamos cancelado la última noche en Olifants, teníamos un saldo a favor de R1000, por lo que, tuvimos que rellenar un impreso y esperar 3-4 semanas a recibir un correo electrónico aceptando la transferencia internacional.

Después de estas gestiones visitamos la tienda antes de irnos a descansar a nuestro bungalow.

DÍA 16. Orphen y despedida del Kruger

Miércoles 30 de octubre de 2019

Madrugamos como todos los días y lo primero que hacemos, antes de abandonar definitivamente el Kruger, es dirigirnos al punto donde la tarde anterior habíamos visto a la leona con su ñu, pues estaba a menos de 10 kilómetros de Satara y habíamos marcado el punto exacto en Google.

Cuando llegamos ni rastro, como si nada hubiera pasado.

Ponemos rumbo hacia la puerta de Orphen cuando, de repente, tres elefantes enormes en mitad de la carretera nos tuvieron más de 20 minutos parados hasta que finalmente despejaron el camino.

Vivimos nuevamente un poquito de tensión pues impresiona mucho tenerlos tan cerca.

Elefantes en el Kruger

Llegamos al campamento de Orphen, que es realmente muy pequeño, pasamos la puerta donde entregamos el papel de permiso para salir del parque y una vez pasada la puerta vemos coches parados, ¡una manada de leones justo ahí! Dos machos, cuatro hembras y un león albino. ¡No pudimos tener despedida mejor!

Después de esto conducimos hasta la reserva privada de Mostwari donde pasaremos la siguiente noche y donde realizaremos dos safaris guiados.

Mapa interactivo de Sudáfrica

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