PERÚ: Paracas e Ica (Oasis de Huacachina)

Una de las excursiones típicas desde Lima es conocer las ciudades de Paracas e Ica.

Paracas ofrece la posibilidad de llegar en barco hasta las Islas Ballestas, hábitat de numerosas especies marinas como los lobos marinos y los pingüinos de Humboldt y cientos de especies de aves.

En la localidad de Ica está el famosísimo Oasis de Huacachina.

Datos prácticos de la excusión a Paracas e Ica

Esta excursión la habíamos reservado, de manera online, unos días antes de nuestra llegada a Perú. Esta empresa ofrece un tour que nos permitía conocer ambos puntos en una excursión en el día desde Lima.

  • Salida: Lima a las 5.40 de la mañana
  • Llegada: Lima a las 23.45 de la noche
  • Empresa contratada: Perú Hop
  • Precio total por persona: 129 dólares

Incluido en el precio

  • Recogida hotel, traslados y guía
  • Tour por islas Ballestas
  • Sandboard y areneros por el Oasis de Huacachina

No incluido en el precio

  • Comidas

DÍA 12. Paracas e Ica 

JUEVES 26 DE MAYO DE 2022

Nos vienen a buscar al hotel super puntuales a las 5.40 de la mañana, recogemos al resto de turistas y partimos hacia Paracas. Son 260 kilómetros que transcurren paralelos a la costa siguiendo la carretera Panamericana.

El viaje es rápido y cómodo (sobre todo comparando con los viajes en autobús que hemos hecho desde Cusco) aunque no vemos el sol.

Un poquito antes de llegar a Ballestas, nuestro guía nos informa que por el mal tiempo las Islas Ballestas no están abiertas, la alternativa es visitar la isla Blanca.

Llegamos a Ballestas y nos dan tiempo para desayunar por libre (las comidas en esta excursión no están incluidas) nos tomamos un café en Sol de Paracas.

A las 9.50 quedamos en el punto de encuentro y vamos andando hasta el embarcadero. A las 10.15 comenzamos el tour en barco por la isla Blanca de casi una hora y media de duración. El día está nublado pero, aunque las islas Ballestas estaban cerradas por el mal tiempo, no hay viento y no pasamos frío durante el trayecto. Llevamos un cortavientos y nos colocamos encima el chaleco salvavidas.

El guía del barco nos va explicando un montón de curiosidades sobre la zona, sobre los animales, sobre la recolección el guano (que es el excremento que dejan las aves, y que es un fertilizante natural del que Perú es uno de los mayores exportadores a nivel mundial). Nos recomiendan ponernos una gorra para protegernos de las cagadas de los pájaros que siempre caen sobre el barco.

Pingüinos de Humboldt

Vemos leones marinos, pingüinos de Humboldt y muchos muchos pájaros. Nos acercan también a ver el candelabro una figura, similar a las que se encuentran en Nasca, que se ha conservado intacta durante siglos ya que está resguardada del viento y de la lluvia (casi inexistente en esta zona).

 

Regresamos a Paracas y hasta las 13.30 nos dan tiempo libre para comer.

Nos habían ofrecido la opción de comer en el Restaurante Paracas, nos pasan el menú con los precios en el autobús y, aunque no estaba mal, nosotros finalmente comemos por libre en el Nautilius. Pedimos una causa limeña y jalea mixta (110 soles). Los platos son generosos, comemos demasiado, pero está todo riquísimo.

Comida en el Nautilius

Otro autobús nos lleva ahora hasta Ica donde llegamos a las 15 horas.

Nos dan tiempo libre hasta las 16 horas, nos recomiendan subir hasta la cima de la duna. Dejamos las cosas (menos las cosas de valor) en el locker habilitado (es una sala habilitada en el sótano para dejar pertenencias a la que tiene acceso mucha gente y en la que no hay taquillas cerradas) dentro del hotel Carola Lodge y comenzamos el ascenso de la duna justo por detrás.

Oasis de Huacachina

Aunque la arena no quema, nos resulta más práctico subir a la duna con las zapatillas puestas, aunque la arena ya nos duró hasta nuestro regreso a España.

Hace bastante calor y sudamos bastante, además hemos comido demasiado. Subir a la duna nos cuesta 20 minutos. Las vistas del oasis desde arriba son bonitas, pero vemos que en general está bastante descuidado. El oasis hubiera sido más bonito si hubieran guardado una estética similar a la hora de construir.

Descendemos bastante rápido y, en el rato que estamos esperando en la puerta del Carola Lodge, hasta que nos llevan a la actividad del buggy, aparecen varios vendedores con bragas que nos recomiendan para protegernos de la arena, pero al menos el día que hicimos nosotros la actividad, no hacía aire por lo que la arena apenas se movía, lo que sí recomendamos es llevar gafas de sol y una sudadera para el atardecer (baja bastante la temperatura).

A las 16.30 nos distribuyen en grupos de 10 y nos asignan a un conductor.

El trayecto por el desierto es de lo más divertido, es como estar en una montaña rusa, el buggy subía dunas altísimas y al llegar a la cima no sabíamos si había llano o una bajada en picado.

Con las tablas (sandboard) nos da tiempo a tirarnos tres veces por persona (nos tiramos y el conductor nos viene a recoger, no hay que subir la duna andando) y la verdad que, aunque al principio impresiona un poco porque la bajada es importante, nos pareció una actividad divertidísima.

Sobre las 17.30 nos llevan a ver el atardecer desde lo alto de una duna y regresamos.

Tenemos tiempo libre hasta las 18.50 que hemos quedado de nuevo en el Carola Lodge, aprovechamos para comprar unas empanadas y agua (18.50 soles, unos 5 €) y damos un paseo tranquilo por el Oasis (en realidad son 3 calles, no tiene pérdida).

Nos juntamos con el resto en el Carola Lodge y uno a uno nos van nombrando y vamos subiendo al autobús. A las 23.45 llegamos a nuestro hotel de Lima.

 

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Día siguiente: Lima

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