Qué ver en Lisboa en dos días

Lisboa situada en la desembocadura del Tajo, asentada sobre siete colinas y fundada por los fenicios en el 1200 a.C., es una de las ciudades más antiguas de Europa, más incluso que París, Roma o Londres.

Desde el punto de vista turístico quizá haya sido la gran desconocida de las capitales europeas, pero recibió la distinción de Mejor ciudad de Europa en 2017 y 2018 en el marco de los World Travel Awards y desde entonces el turismo en la ciudad ha experimentado un notable auge.

Solemos evitar los viajes en temporada alta, pero programamos esta escapada a Lisboa el primer fin de semana de septiembre y, la verdad, nos ha sorprendido mucho la cantidad de turismo (incluido asiático) que hemos visto en la ciudad, más si recordamos nuestro primer viaje a Lisboa allá por el 2004.

Nos ha encantado redescrubrir la ciudad y hemos disfrutado muchísimo de su agradable clima y su buen ambiente.

Os contamos los detalles de nuestra escapada a Lisboa.

Aeropuerto de Lisboa

El aeropuerto Humberto Delgado (LIS) está situado a unos 7 kilómetros al norte de Lisboa y podrás llegar en metro hasta el centro de la ciudad.

Cómo moverse en Lisboa

Cómo llegar del aeropuerto al centro

La manera más fácil y económica de llegar hasta el centro de Lisboa es utilizando el metro, seguramente desde tu alojamiento tendrás que hacer trasbordo hasta la línea roja (vermelha), llegarás cómodamente por 1.80 €.

Desde la parada de metro de la línea verde Intendente tardamos 35 minutos en llegar al aeropuerto.

No es necesario sacar ningún billete, se puede pagar directamente con la tarjeta bancaria contactless, hay que pasarla por los tornos al principio y al final del trayecto y necesitarás una tarjeta por persona.

Otra opción cómoda y no demasiado cara es utilizar los servicios de Uber o Bolt.

Nosotros llegamos a Lisboa a las 23.30 de la noche y pedimos un Uber a través de la aplicación. Está perfectamente señalizado cómo llegar (andando) desde la terminal hasta el aparcamiento donde hay que esperar. Había muchísima gente en el aeropuerto y había fila para coger el Uber, pero fue bastante rápido. Pagamos 14.90 € y llegamos al alojamiento en 20 minutos.

Transporte público en Lisboa

La ubicación de nuestro alojamiento nos permitió llegar a todos los puntos de interés de la ciudad caminando, que es como nos gusta a nosotros recorrer las ciudades. Eso sí, recomendamos calzado especialmente cómodo para subir y bajar las escaleras que encontrarás en tu camino.

Como hemos comentado Lisboa cuenta con una red de metro que seguro utilizas para venir o ir hasta el aeropuerto. Dejamos enlazado aquí el plano del metro.

Además, cuenta con líneas de autobuses, tranvías eléctricos y funiculares.

Dependiendo de la duración de tu estancia en Lisboa y de lo que necesites coger el transporte público podrá interesarte sacar algún abono de transporte como la tarjeta Viva Viagem o la Lisboa Card.

Para salvar los desniveles de las siete colinas que componen Lisboa, la ciudad dispuso varios elevadores y funiculares. Hoy en día están en activo cuatro de ellos, tres son funiculares y son: Elevador do Lavra, Elevador da Glória y Elevador da Bica y el último es el famosísimo elevador vertical de Santa Justa.

Elevador de Bica, Lisboa

Alojamiento

Nos sorprendió la poca disponibilidad de hoteles que encontramos cuando preparamos esta escapada a Lisboa con mes y medio de antelación y los precios tan elevados (más que en cualquier otra capital europea).

Finalmente, reservamos en Lisbon Wine House Rooms and Suites, es un edificio totalmente reformado, con decoración bonita y camas cómodas, pero sin ascensor. La primera noche llegamos muy tarde al alojamiento, pero el registro de entrada fue online y tuvimos que acceder al edificio mediante código y coger las llaves de una cajetilla, lo que nos vino muy bien.

La parada de metro Intendente de la línea verde está prácticamente en la puerta.

Pagamos 342 € por tres noches (sin desayuno, que era opcional y costaba 10 € por persona)

Dónde comer

En el mapa interactivo que os dejamos publicado abajo os dejamos algunas opciones más de restaurantes que teníamos mirado, pero finalmente los que probamos fueron:

Frade dos mares

  • Nombre: Frade dos mares
  • Nos gastamos: 75 €
  • Opinión: nos encantó todo lo que comimos aquí: el ceviche, las almejas à Bulhão Pato, el risotto de gambas (para recordar) y el bacalao. Sabores riquísimos y buen servicio. Muy recomendable.
Restaurante Frade dos Mares, Lisboa

Uma

  • Nombre: Uma
  • Nos gastamos: 40 €
  • Opinión: llegamos aquí por recomendación de nuestra guía del free tour. A este restaurante se viene a comer arroz caldoso de marisco, que es su único plato principal, aunque hay alguna opción de entrante como ensalada de pulpo que nosotros no probamos. Hay que hacer fila en la calle (en nuestro caso de unos 15 minutos) y una vez se pide hay que esperar unos 20-25 minutos a que salga el arroz, que la verdad estaba sabroso y llevaba bastante marisco. El pago es sólo en efectivo.
Arroz caldoso de Uma, Lisboa

Solar dos Bicos

  • Nombre: Solar dos Bicos
  • Nos gastamos: 40 €
  • Opinión: cenamos aquí mejillones à Bulhão Pato, Bacalhau à Brás y un Pastel de Bacalhau. La calle es peatonal y es una zona muy animada.
Solar Dos Bicos, Lisboa

Si te gusta el dulce estás de suerte visitando Lisboa pues hay muchísimas pastelerías por toda la ciudad con unos escaparates que llaman la atención como Castro o Alcôa.

Dulces típicos de Lisboa

Pastéis de Belen

Es una visita obligada pasar por Pastéis de Belen antes o después de la visita al Monasterio de San Jerónimo en el barrio de Belén.

Pastelitos de Belén

Se elaboran desde 1837 y son los únicos que llevan el nombre de “Pastel de Belén”, los que verás en el resto de la ciudad también son pasteles de crema pastelera bien de hojaldre o bien de masa filo, pero se denominan Pasteles de Nata.

Monasterio San Jerónimo, Lisboa

Están muy ricos también los de Mantegaira.

Tranvía y pastel de nata, Lisboa

Heladerías

Hay varias heladerías con helados riquísimos como: Gelato Davvero, Santini y Grom (que probamos en Malibú durante nuestro viaje por la Costa Oeste de Estados Unidos).

Pasteles de bacalhau

Igual de imprescindible es probar los Pasteles de Bacalhau, son unas croquetas o buñuelos de bacalao que en algunas versiones incorpora queso. Las ofrecen como entrante en casi todos los restaurantes y también hay tiendas específicas como la Casa Portuguesa do Pastel de Bacalhau.

Ginja

Una bebida típica de la ciudad es la Ginjinha o Ginja, es un licor hecho con cerezas de guinda, mezcladas con aguardiente y azúcar junto a otros ingredientes, a mí personalmente me gustó mucho. Uno de los bares típicos donde degustarlo es en A Ginjinha, pero lo encontrarás en muchos otros sitios.

Qué ver: imprescindibles de Lisboa

Free Tour

Comenzamos la visita a Lisboa con un free tour, nos parece la mejor manera de situarse en la ciudad y de conocer las curiosidades, datos y recomendaciones desde el punto de vista de una persona que vive en la ciudad. En esta ocasión reservamos a través de Gurú Walk, con la empresa Blue Emotions Tours.

El free tour comenzó en la Plaza del Comercio, la impresionante plaza abierta al Tajo que nos recordó a la Plaza de la ciudad de Trieste.

Rúa Augusta, Lisboa

Rua Augusta y Plaza del Rossio

Caminamos por la Rua Augusta, una de las calles imprescindibles de la ciudad, y pasando por la Plaza del Rossio llegamos hasta la estación de tren de Rossio, entramos en ella, subimos unas escaleras mecánicas y al salir estábamos en el mirador del elevador de Santa Justa, que conecta los barrios de Baixa y Alto. Es decir, se puede llegar gratuitamente hasta el mirador sin necesidad de pagar por utilizar el elevador.

Mirador del elevador de Santa Justa, Lisboa

Convento do Carmo

Ante el Convento do Carmo la guía del free tour nos explicó la Revolución de los Claveles que, en abril de 1974, puso fin de forma pacífica a la dictadura que estaba instaurada en Portugal desde 1925.

Elevador Santa Justa y Convento Do Carmo, Lisboa

Mercado da Ribeira

Después del Free Tour nos acercamos caminando hasta el Mercado da Ribeira, una parte sigue siendo el mercado tradicional de a bastos donde también hay varias floristerías y otra parte es un mercado con puestos muy variados de restauración, con mesas en el centro para tomar algo. Nos encantan este tipo de mercados.

Comimos en Frade dos mares, restaurante que nos encantó.

Mirador Senhora do Monte

Por la tarde hicimos una ruta por los mejores miradores de Lisboa. Subimos, en primer lugar, al Mirador de la Senhora do Monte.

Mirador de Gracia

A continuación, por la calle Largo da Graça y en un paseo mayormente plano de apenas 10 minutos, llegamos hasta el Mirador de Gracia, en el famosísimo barrio de Alfama, uno de los más antiguos de la ciudad y cuna del Fado.

Mirador de Gracia, Lisboa

Mirador Portas do Sol

Seguimos caminando unos 500 metros y llegamos hasta el Mirador Portas do Sol con una vista algo diferente a los dos anteriores, ya que se pueden apreciar con más detalle los colores rojizos de los tejados de las casas y el Tajo de fondo. Y, justo al lado, el último de los miradores que os recomendamos el de Santa Lucía, adornado con preciosas buganvillas.

Mirador Portas do Sol, Lisboa

Todos los miradores son gratuitos y tienen unas vistas espectaculares, en todos existe la posibilidad de tomar algo mientras se disfruta de las vistas.

Catedral de la Sé

Desde aquí nos dirigimos hasta la catedral de la Sé de Lisboa (la entrada es gratuita, pero estaba cerrada cuando llegamos) y esperamos a que pasara un tranvía para captar una de las imágenes más icónicas de la ciudad.

Catedral Se Lisboa

Cenamos en Solar dos Bicos en una calle peatonal, muy animada, con varias opciones de restauración.

Barrio de Belén

El segundo día utilizamos el metro para llegar hasta la parada de Cais do Sodré (final de la línea verde) y desde ahí cogimos un tranvía, el 15E fue el primero que llegó, para llegar hasta el barrio de Belén.

Si no tienes una tarjeta de transporte cada viaje de tranvía cuesta 3.10 € que pueden pagarse directamente con tarjeta de crédito en el interior del tranvía.

En el barrio de Belén hay cuatro visitas imprescindibles: probar los pasteles de Belén en la pastelería Pastéis de Belen, visitar el Monasterio de los Jerónimos (hay dos filas, por un lado, la de la iglesia y por otro, la del claustro), el Monumento a los Descubrimientos y la Torre de Belén.

Torre de Belén, Lisboa

Cuando terminamos este recorrido regresamos con el mismo tranvía hasta la Plaza del Comercio y fuimos a comer un arroz al restaurante UMA.

Mirador de San Pedro de Alcántara

Por la tarde subimos al Mirador de San Pedro de Alcántara, esta vez en el barrio Alto de la ciudad, justo enfrente de los que habíamos visitado el día anterior. Nos tomamos algo en el bar que hay allí mismo mientras disfrutamos de las bonitas vistas de la ciudad.

Mirador de San Pedro de Alcántara, Lisboa

Callejeamos por el barrio Alto y picamos algo para cenar en Tasca Mastai (no es un sitio de comida tradicional portuguesa).

Nuestro vuelo salía a medio día por lo que aún pudimos dar una última vuelta por Lisboa antes de coger el metro que nos llevó en unos 40 minutos al aeropuerto.

Excursiones en el día desde Lisboa

Dos excursiones típicas y recomendables desde Lisboa son conocer la ciudad de Coimbra y la ciudad de Sintra, nosotros en esta ocasión no teníamos demasiado tiempo y preferimos recorrer con tranquilidad Lisboa.

Consejos y recomendaciones

Como para nosotros era la segunda vez en Lisboa no entramos en el Castillo de San Jorge, creemos que merece la pena por las vistas tan bonitas de la ciudad (aunque se obtienen parecidas desde los miradores que hemos comentado), los restos que podemos contemplar son obra de una reconstrucción de los años 40 del siglo XX.

Otro clásico que hacer en Lisboa es realizar el recorrido de los tranvías 12 ó 28 (ambos hacen un recorrido similar, quizás es menos turístico el número 12).

Recomendamos llevar algo de efectivo, pues en algún pago no nos dejaron con tarjeta.

Recuerda que en Portugal hay una hora menos con respecto a España.

Y, fundamental, calzado cómodo

Mapa interactivo de Lisboa

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