Castillo de Peracense

El Castillo de Peracense, en la provincia de Teruel, es una de las fortificaciones medievales más singulares de España gracias a su piedra roja de rodeno, la cual se mimetiza a la perfección con la montaña para crear un paisaje espectacular. Ubicada a 1.400 metros de altitud, esta fortaleza defendió históricamente al reino de Aragón frente a Castilla aprovechando el relieve de la roca natural.

Tras una profunda restauración, hoy en día se puede visitar para disfrutar de sus vistas panorámicas y conocer su historia a través de una exposición de armas medievales.

Información práctica

Para planificar tu viaje, puedes consultar los días de apertura y horarios actualizados en la web oficial del Castillo de Peracense.

Muralla del Castillo de Peracense

Un poco de historia

Aunque alberga vestigios que se remontan a la Edad del Bronce, la fortaleza alcanzó su máxima importancia estratégica durante el siglo XIV. Lejos de quedar en el olvido, siguió utilizándose en los siglos posteriores como cárcel de la Comunidad de Daroca y como cuartel del ejército liberal durante la Primera Guerra Carlista en el siglo XIX. Su recuperación definitiva comenzó en 1987, año en el que se iniciaron los trabajos de excavación arqueológica y restauración que le devolvieron su aspecto actual.

Castillo de Peracense

Visita al castillo

La visita al Castillo de Peracense está organizada en tres niveles escalonados que se adaptan a la roca.

  • Primer nivel (Recinto exterior): El recorrido comienza en la explanada exterior, donde se exhibe una muestra de réplicas de armas de asedio medievales a tamaño real, como catapultas y una rueda de fuego, acompañadas de paneles explicativos. Aquí también se visitan las antiguas Caballerizas, que actualmente albergan una pequeña exposición de objetos y fotografías sobre la gran restauración que se llevó a cabo en la fortaleza durante los años 80.
Recinto inferior del Castillo de Peracense
  • Segundo nivel (Recinto intermedio): Esta zona estaba destinada originalmente a la vida militar. Desde aquí se pueden contemplar los restos de los antiguos torreones, uno de los aljibes del complejo y los vestigios arqueológicos de una antigua capilla junto a su necrópolis.
Uno de los aljibes del Recinto inferior del Castillo de Peracense
  • Tercer nivel (Recinto superior): Este núcleo central era el lugar reservado para el poder civil y militar de la época. Al ser la zona más alta e inexpugnable, en ella aún se conservan los restos de la cocina, un horno, dos aljibes y otras estancias señoriales.
Restos de la capilla y paisaje

Miradores exteriores

El folleto informativo que entregan con la entrada propone tres rutas de senderismo para descubrir el entorno.

Como el día de nuestra visita hacía demasiado calor, optamos por realizar las dos más cortas y accesibles:
  • Ruta 5 “Senda Peña Montera”: Un breve paseo de 200 metros (ida y vuelta).
  • Ruta 1 “Mirador de los Panderones”: Una caminata ligera de 480 metros (ida y vuelta) que ofrece unas vistas espectaculares del castillo integrado en el paisaje de piedra roja.
En resumen, el Castillo de Peracense es una parada que merece mucho la pena en la provincia de Teruel. No solo resulta interesante por su historia y su arquitectura defensiva, sino también por el original paisaje rojizo que lo rodea y las buenas vistas que ofrece desde lo alto. Una visita muy recomendable y cómoda de hacer en un par de horas.
Vista general del Castillo desde el Mirador de los Panderones

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